3 Febrero

Krishnamurti

Molón

La frase del contestador de Radio 3 que proclamaba: “Me cago en Krishnamurti y en todos los que piensan que con el amor se puede salir de la crisis” me obliga a dedicarle al hipnótico K mi primera entrada.

Porque aquí no estamos ante un gurú religioso ni a un maestro de la autoayuda, de hecho pretender que lo que K ofrece es una solución de los problemas a partir del amor es una reducción grotesca, sino que estamos ante un revolucionario radical.

Voy a intentar presentar algunas de las afirmaciones de K de forma que se pueda empezar a entender la línea de su pensamiento para ver si merece la pena profundizar en él o no. Aviso, me ha quedado un truño pero no se puede hablar de K sin hacer por lo menos el esfuerzo de intentar explicar algo de lo que se entiende. Como solución, he incluido el primero de una serie de 8 videos, de una entrevista a K por parte de un físico, que puede servir para tener una idea de sus propuestas (es el único de los videos del youtube que he visto que merece realmente la pena. Los 8 enteros, claro)

Para K, por empezar por algún sitio, el ego, el individuo, el yo, son resultado del pensamiento. Son un conjunto de procesos del pensamiento como la memoria, los miedos, los patrones, las creencias, unidos mediante este pensamiento para conformar lo que entendemos como el yo. Para él, el pensamiento se basa en el conocimiento que procede de la experiencia y, siendo ésta limitada, nunca puede alcanzar ninguna verdad o conocimiento completo, no contradictorio.

Este es, desde mi punto de vista, uno de los aspectos revolucionarios del mensaje de K: hasta ahora, toda la construcción intelectual, en el caso de la nuestra cultura está claro, se basan en la hipótesis de que es mediante el símbolo, que introduce un intermediario entre la percepción y la acción, dando cabida a la voluntad, donde se produce el salto entre el hombre y los animales, siempre esta pesada insistencia en la separación, y lo que permite la llamada libertad humana. Pues bien, K niega esto, y dice que justo esa presencia del símbolo, que nos separa de lo real, es un camino para negar esa libertad. Y, además, que no se puede aprehender lo real a través de esas simplificaciones humanas que tanto nos gustan, como el lenguaje, los números, etc. No es que K niegue la utilidad al uso de los símbolos o a la tecnología, es que dice que su utilización en el plano psicológico da lugar a conflictos irresolubles desde ese patrón.

Para K, existe otra forma de percibir lo real que no tiene como sustento el pensamiento y que aparece cuando la experiencia no es simbólica y no está tamizada por los recuerdos, por el lenguaje, etc. Esta forma de conciencia es, según él, cualitativamente distinta a la que nosotros manejamos y permite un conocimiento de lo real de otro tipo. Entre los conocimientos que otorga esa verdad se encuentra el hecho de que la conciencia humana es eso, humana, perteneciente a la especie, y no personal, y que el yo no existe, que es un proceso del pensamiento. Además, el yo, que es un proceso mental, introduce una separación que no es real entre el yo y el tú y que está en la base de los conflictos psicológicos que todos padecemos: inseguridades, deseos, todo tipo de miedos, todo son reacciones que aparecen debido a intentar solucionar el conflicto creado por la creación del yo aplicando patrones mentales, que siempre proceden de la experiencia acumulada, son siempre limitados, siguen, por eso, el mismo patrón que los ha originado, y dará lugar, inevitablemente, al conflicto. Aquí entraría la parte de autoayuda que mucha gente busca. Pero para K esta autoayuda surge del proceso revolucionario de observar la realidad olvidando todo lo que sabes. Pero una conclusión de esto es que alcanzar esa autoayuda, que es muy luminosa, está claro, no es compatible, en ningún caso, con el modo de vida actual. No se puede coger a K y usarlo para remediar el bajón, porque estas cosas que dice K son demasiado serias.

Desde este conocimiento es desde el que parece hablar K, que claramente no maneja una teoría sino que parece intentar explicar algo que sabe, pero que no está construido en palabras, para que el oyente le pueda entender. Y desde aquí critica algunas obviedades como la estupidez de las religiones, las nacionalidades, los gurús, para ir más lejos.

Y ahí queda eso y Krishnamurti a molón, a su pesar.

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Comentarios

Comentarios en “Krishnamurti”

Molón o Cagarro » Blog Archive » T Bone Burnett - The true false indentity dijo:

[...] otra entrada hablaba de Krushnamurti y alguien me dijo que mucho de lo que dice él lo dicen otros. Por supuesto. En esta canción [...]

Torrijos dijo:

Pues yo estoy con el de Radio 3
¡¡Me cago en Khrisnamurti!!

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Mr.Almendros dijo:

¡¡Viva el buzón de voz de Siglo XXI!! Me cago en Khrisnamurti.

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T Bone Burnett – The true false indentity | Molón o Cagarro dijo:

[...] otra entrada hablaba de Krushnamurti y alguien me dijo que mucho de lo que dice él lo dicen otros. Por supuesto. En esta canción [...]

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