El Hormiguero
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Después de la actuación del domingo pasado en el Vicente Calderón me he visto obligado a hablar alto y claro de Carlos Marchena, central titular del Valencia CF y también de la selección española. Que conste que yo soy del Atlético de Madrid y la actuación del otro día nos vino de perlas para ganar, pero, ¿realmente hay que aguantar a un jugador así?. Su brillante actuación en la Eurocopa de 2008, donde impuso su seriedad y serenidad, salida rápida de balón y estuvo muy bien en los marcajes, me hizo reconsiderar muy seriamente su condición de cagarro. De hecho fue una cosa que hablábamos los integrantes de este blog, “joder…es que en la Eurocopa hasta Marchena jugó bien”. Pero volviendo a lo del otro día… madre mía, ha vuelto ese jugador desquiciado, que lo protesta todo, que son malos modos en cualquier acción, que es un peligro constante para dejar a tu equipo con uno menos…
Lo siento, mi veredicto es contundente: !CAGARRO!
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La Ciclogénesis Explosiva…¿molón o cagarro?. Molón y Cagarro.
Ciclogénesis Explosiva es uno de los nombres más molones que yo he oído nunca. Cuando lo escuché el otro día en el Telediario sólo me venía a la cabeza Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla o cualquiera de la troupe de Muchachada Nui gritando con su peculiar estilo manchego:
¡¡CICLOGÉNESIS EXPLOSIVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
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Como veo que hay mucho intelectual por aquí nadie va a venir a hablar de esa serie tremenda que es Perdidos mientras que proliferarán comentarios en molón sobre series de culto admiradas por Michael Mann.
Y mira que me gusta Perdidos pero estamos con la última temporada y habrá que centrarse un poco en ella. De momento, y a pesar que el doble inicial podría ir a molón nos hemos encontrado con un grave problema en el tercer episodio: Tremendo truño.
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Película del año para la crítica, multitud de opiniones favorables y premios en festivales. La vi porque me la recomendó un amigo. Lo que no reparé hasta que fue demasiado tarde es que me la recomendó para que no la viera. Demasiado tarde. 2 horas de mi vida perdidas viendo una película en la que no pasa absolutamente nada. El problema es que me lo tengo merecido porque no es la primera película de cine japonés que me aburre así.
Me cago en Still Walking, me cago en el cine japonés. Claramente un cagarro.